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No Se Nada. política, cultura y filosofía

Venganza y Tarde gris

Tarde gris

Tango 1930

Música: Juan Bautista Guido

Letra: Luis Rubistein



Pese al dolor vengo a verte.
Lo supe ayer que te hallabas tan mal.
Yo que juré odiarte hasta la muerte
no pude más y vine al hospital.
Por todo el mal que me has hecho
quise cobrar este amargo rencor,
pero después sentí dentro del pecho
mi corazón latir con santo amor.

¿Por qué llorás? ¿Acaso mi presencia
en este instante a vos también te apena?
¿O al recordar tu vida sin esencia
te arrepentiste y hoy querés ser buena?
La tarde gris, tan gris como mi pena,
acompañó mi quebranto por tu herida,
porque tus besos trajeron a mi vida
la dicha de soñar y el ansia de vivir.

No vine aquí a reprocharte...
Todo pasó... y prefiero olvidar...
Lo quiere Dios que vuelva a perdonarte
y que otra vez volvamos a empezar.
Cuando se curen tus males
mi corazón volverá a despertar.
Retornarán los mansos manantiales
y como ayer tendremos un hogar.



Venganza

Tango 1934

Música: Luis Rubistein

Letra: Luis Rubistein



Acércate mi alma, siento que este frío
se mete en mi pecho como un ventarrón.
Abrázame fuerte, cariñito mío,
pa´ morir pegado con tu corazón.
Quiero darte vida, mi postrer suspiro,
apretado al beso que me vas a dar.
¡Pucha, con la suerte, cuánto más te miro,
más siento este nudo que me quiere ahogar!

¡No me dejes solo,
no te vayas mi alma,
dame un beso grande
de esos que das vos!
No te quedes muda,
ni mirés con rabia,
¡no ves que me muero
sin perdón de Dios!
¡Vení, dame un beso!
¡Pucha, cómo sos!

Y ella, mientras tanto, con rencor salvaje,
se acercó riendo viéndolo sufrir.
“¡Cuánto mal me has hecho!” y, pa´ más ultraje,
lo insultó sin asco pa’ verlo sufrir.
“Esta es mi venganza", gritó como fiera.
“Morí como un perro, como lo que sos".
Se llegó a la calle, sin mirar siquiera,
y siguió en la noche gimiendo la voz.